Aspectos del cine de animación en Suiza
El cine de animación en Suiza comienza en 1921 cuando, por encargo de los ginebrinos François Ehrenhold y Maurice Peyrot, los franceses Lortac y Cavé realizan L’Histoire de M. Vieux-Bois a partir de la obra de Tœpffer. Un poco más tarde, en 1924, se funda la compañía Praesens. Rápidamente, ésta se convierte - al producir una serie de films publicitarios - en la sociedad más activa del país en ese sector. A partir de 1930, Praesens colabora con Werner Dressler quien supervisa la producción de la Central-Film.
Otro estudio importante será fundado en 1934 por Julius Pinschewer. El Pinschewer Film-Atelier realiza entonces varias decenas de corto-metrajes publicitarios hasta 1960. Entre ellos está Schweizer Sinfonie que anuncia la Exposición nacional de Zúrich en 1939.
En 1938, el pintor musicalista Charles Blanc-Gatti funda la Montreux Color-Film. Con Chromophony (1939) trata de establecer una correspondencia exacta entre imágenes abstractas en movimiento y música.
Hasta en los años 1960, lo esencial de la producción de animación está vinculado al sector del trabajo por encargo.
Tras el surgimiento de nuevas cinematografías y la afirmación de obras particularmente originales, el campo de la animación evoluciona considerablemente. El festival de Soleure acoge, cada año, una selección de películas de animación que se reparten, en películas experimentales (Guido y Eva Haas, Erwin Huppert) y en films de animación más clásica (Georges Dufaux). El desarrollo de la televisión asegura también a la animación nuevas posibilidades.
Los films realizados por Ernest Ansorge muestran la evolución del sector. Junto con la escritora Gisèle Ansorge, Ernest realiza corto metrajes usando la técnica de animación de la arena, entre ellos: Les Corbeaux (1968), Fantasmatic (1969), Anima (1977), Le Petit garçon qui vola la lune (1988), Alchimia (1991), Sabbat (1991).
En 1968, el “Groupe suisse du film d’animation”, creado alrededor de Bruno Edera, contribuye al reconocimiento de la calidad de las obras producidas en Suiza y asegura una circulación mejor de las películas. En Ginebra, el estudio GDS junta los talentos de Georges Schwizgebel, Daniel Suter, Claude Luyet. Las películas de Schwizgebel se imponen, particularmente por su capacidad de encadenar movimientos particularmente complejos a partir de dibujos con colores intensos. Además de desempeñar una labor de enseñanza de técnicas de animación, Robi Engler crea una serie de películas como Métro-Boulot-Dodo (1972) hasta Globi der gestohlene Schatten (2003), un largo-metraje realizado en coproducción minoritaria.
En los años 1980 y 90, Martial Wannaz o el colectivo Wabak se lucen con obras a menudo irritantes. Un renuevo constante marca el sector que ve surgir regularmente a nuevos autores: Jonas Raeber y su estudio SWAMP ; Zoltan Horvath ; Antoine Guex ; Claude Barras ; los hermanos Guillaume ; Isabelle Favez y Cédric Louis, entre tantos.
Existe una versión integral de este texto en francés, disponible en el sitio internet.