| Imágenes
suizas en los cómics
„Me hice la pregunta: Qué hay en Suiza?
Chocolates, Alpes, danzas folklóricas y lagos. Con estos elementos
típicamente suizos, nutrí la película. Los lagos
deben de estar ahí para que la gente se ahogue y los Alpes para
que se precipiten en sus abismos.”
Alfred Hitchcock en su conversación
con François Truffaut sobre su película «The Secret
Agent» (1936)
„He asociado siempre el mapa de Suiza a un hígado, a un
hígado de ganso, por supuesto, el hígado de ganso de Europa.
Exactamente como si el capitalismo y todas sus sinuosas y entremezcladas
definiciones no fueran más que una fabulosa fuente de ingresos
para este país, un manera exquisita de engordar su tesoro bancario”
Fritz Zorn, «Mars» (1976)
«Ils sont fous, les Helvètes!» (Estos suizos están
locos!)
Obélix, «Astérix chez les Helvètes»
(1970) (Asterix en Suiza)
Aquello que Alfred Hitchcock formuló en relación a las
imágenes estereotipadas de Suiza para realizar su trabajo cinematográfico,
vale también para numerosos dibujantes de cómics : Suiza
es ideal para reducirla a unos poquitos tópicos (incluyendo el
reloj de cucú alemán considerado, por equivocación,
como producto suizo), con los que se puede ejercer un juego visual.
En el contexto internacional del cómic, Suiza es, una y otra
vez, un objeto que se presta a la desfiguración y simplificación,
a los homenajes cariñosos y llenos de humor. Es también
un escenario para la acción (no sólo de espías):
para la diversión y el esparcimiento sobre el telón de
fondo de un país “folklórico” a veces meticuloso
y realista y que por supuesto también puede mostrarse de manera
crítica.
Entre estereotipos, mitología y verdad
La imagen de Suiza, tal y como se presenta en los tebeos actuales, se
mueve entre estereotipos, mitología y verdad. Los paisajes, tipo
tarjeta postal, que se muestran de Suiza, son efectivamente copias de
tarjetas postales. Los dibujantes de cómics que requieren, para
sus historietas, un paisaje determinado, una ciudad o algún lugar
de interés, copian el objeto deseado a partir de alguna postal
o folleto turístico. Sin embargo, hay también quienes
se esfuerzan e investigan in situ, y que con la máquina
fotográfica y el cuaderno de bocetos acumulan imágenes
de Suiza para una utilización ulterior.
La escala de apreciación de los temas suizos pone, en primer
lugar, lo típico; el cuerno y el canto alpinos, el queso y la
fondue, el chocolate y los relojes, los graciosos chalets y los acogedores
lagos de montaña, las cascadas imponentes y las altas montañas
(Cervino, Jungfrau, pared Norte del Eiger), los perros San Bernardo,
las navajas del ejército suizo, ciudades como (Ginebra, Zurich,
Lausana, Lucerna, Berna, Basilea), el secreto bancario (número
de cuenta).
Viajeros famosos en Suiza
Ya sea para parodias humorísticas que requieren todo tipo de
estereotipos o para asuntos realistas que piden un escenario con atmósfera
helvética, Suiza es, por donde se le quiera mirar, muy apreciada
en el mundo del cómic. Numerosos personajes famosos del cómic
se han dedicado a viajar por Suiza: Donald Duck, Tintin y Milou, Mickey
Mouse, Batman, Superman, Asterix y Obelix, Fix y Foxi y muchos otros
han visitado Suiza, ya sea de vacaciones o en viajes de trabajo.
En su álbum «Les Helvètes» (1990), Hugo Pratt
- el gran maestro italiano del cómic que murió en 1995
tras haber vivido desde 1983 en Grandvaux sobre el lago de Ginebra -
imaginó una aventura mágica con su héroe Corto
Maltese. En los años 1920, Corto sigue las huellas de Klingsor
- personaje de Parsifal - y del Gral sagrado y para ello, visita en
el Ticino al escritor Hermann Hesse. Antes de comenzar el viaje fantástico
a través de Suiza, mediante el cómic, el autor Hugo Pratt
explica, en una introducción con textos y dibujos, el contexto
histórico y político del país.
El estimado Guillermo Tell
No hay que olvidar a Guillermo Tell, héroe que luchó por
la libertad armado de su ballesta y que el escritor alemán Friedrich
Schiller dio a conocer con su obra de teatro en 1804. Las variantes,
en las que se cita y parodia al hombre de Uri - particularmente en la
famosa escena del flechazo que parte la manzana - son muy numerosas.
En el mundo del cómic, Suiza es ambas cosas: paraíso e
infierno. Por una parte, aparece como el sitio de la neutralidad y de
la tranquilidad idílica, de la paz, de la seguridad bancaria
y de los paisajes hermosos. Por otra, en tanto guarida de malhechores
anónimos, se devela peligrosa, amedrentadora e inquietante con
sus montañas escarpadas, sus abismos y sus extrañas costumbres
populares, rociadas constantemente de cantos alpinos y un consumo exagerado
de fondue.
De cualquier manera, Suiza es, en el vasto mundo de los cómics
internacionales, un tema.
Texto: Urs Hangartner (2005)
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